Publicado el 7.8.26 | El 7 de agosto de 2016, hace diez años, falleció repentinamente Niní Flores. Su carrera estaba en la cúspide, tenía solo 50 años y mucha música para dar todavía.

El chamamé es un género pródigo en herencias musicales; se traspasa de padres a hijos, creando genealogías ramificadas en sonidos, sentires y voces. Niní Flores fue uno de esos herederos, uno que supo proyectar su prosapia hecha chamamé allende las fronteras.

Avelino Flores (hijo) nació el 26 de marzo de 1966. Su padre fue el reconocido socio musical de Salvador Miqueri y Antonio Niz, y su hermano mayor, Rudi, la otra mitad de la brillante dupla con la que creó la mayor parte de su obra.
Su primer instrumento fue la guitarra, de la que fue un precoz ejecutante. En 1975 se inició en el acordeón de la mano de Manuel Zbinden, quien le transmitió los primeros conocimientos, luego ampliados en el Conservatorio Musical de Corrientes. Con apenas 15 años se integró al conjunto que su padre formara con Salvador Miqueri, debutando al mismo tiempo en el estudio de grabación. Giró por el circuito de bailes y bailantas de todo el país, hasta que en 1984, junto a Rudi, formó su dúo definitivo.

Rudi y Niní Flores se convirtieron en marca registrada del género. En 1990 recalaron en Buenos Aires, de donde al cabo de tres años partieron rumbo a Francia, país en el que ya había hecho pie el gran Raúl Barboza. Allí registraron Chamamé, musique du Paraná, disco que fue distribuido en Europa, Canadá y Japón. Al año siguiente, su padre los acompañó en una gira por Bélgica y Holanda, y en 1995 recibieron la llamada del maestro Ariel Ramírez para formar parte de la gira de la Misa Criolla.
Los hermanos Flores, radicados en Francia, grabaron varios discos y acompañaron a músicos de la talla de Mariano Mores, Eduardo Falú y Horacio Guarany. Permanecieron juntos en tierras galas por diez años, hasta que la nostalgia hizo volver a Niní a Corrientes después de recorrer el mundo. Allí, junto a Aldy Balestra organizó el Festival del Chamamé de Invierno, que tuvo continuidad anual, y con Gabriel Cocomarola creó una peña.
En 2015 formó su quinteto, con el que llegó a presentarse en el emblemático Teatro Colón. Todo auguraba una continuidad de éxitos, hasta su sorpresiva partida. En su honor, la fecha de su nacimiento fue declarada el Día Nacional del Acordeonista.
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