
Con el luto en las espaldas y el presagio en el silbido, borracho de norte y soles por los montes y caminos dando tumbos anda el viento como un mocetón perdido a muerte está en la botella y el cuchillo está en el cinto”
Los versos precedentes corresponden al “Romancero guaraní”, la obra más conocida de Osvaldo Sosa Cordero. Hombre renacentista en todos los sentidos (fue músico, poeta, escritor, compositor, periodista y dibujante), nació el 6 de julio de 1906 en Concepción del Yaguareté Corá. Siendo todavía un niño inició la diáspora que parece ser el destino de los correntinos y partió a Buenos Aires. En la adolescencia, comenzó a trabajar en distintas revistas de espectáculos como dibujante, y luego fue redactor. En esa época comenzó su contacto con el mundo del espectáculo y la noche, mundo casi mítico poblado de cabarets, tango, bataclanas y nombres hoy legendarios. Sus memorias fueron plasmadas en “Historias de las varietés”, material de consulta obligado para historiadores del teatro de las primeras décadas del siglo pasado. “El couplet picantito, el diálogo alegre, el travieso can can, están allí a la orden del día. Y la muchachada se vuelca a admirar ruidosamente los bien torneados encantos de las chicas, rigurosamente cubiertos en maillots de un sugestivo rosa pálido”, pinta la noche porteña con precisión de observador y candor de provinciano en un fragmento.
Más de doscientas cincuenta canciones de todos los géneros llevan su firma, entre ellas «Anahí», «Alma guaraní», «Nendivei», «Naranjerita», «Camba Cuá», «Litoraleña» y «Boquita de miel». También es autor de un disco con temas dedicados a los corsos grandes del carnaval correntino, que todavía suena dulce y evocador de una Corrientes anclada en un tiempo onírico.
Falleció en Buenos Aires el 19 de septiembre de 1986, y el escenario del anfiteatro Cocomarola fue bautizado en su honor. También, como homenaje en los 30 años de su muerte, la otrora Subsecretaría de Cultura conducida por Norberto Lischinsky lanzó, en 2006, una reedición del “Romancero guaraní”.
