Efemérides. Tragedia de Bella Vista

Publicado el 8.9.26 | El chamamé tuvo su jornada más oscura el 8 de septiembre de 1989, cuando el río Paraná se cobraba la vida de ocho personas, cinco de ellos músicos, en la que pasó a la historia tristemente como “la tragedia de Bella Vista”.

Ese día, un grupo de artistas se dirigió a Bella Vista en un micro para actuar en el Club Juventud. Formaban parte de la delegación que representaría al chamamé en el Festival Internacional de Folklore en Niza, viaje que nunca llegó a concretarse; la partida fue suspendida un día antes de su concreción por la otrora Dirección de Turismo provincial, y los integrantes de la comitiva decidieron realizar una gira por escenarios de todo el país. “Era un colectivo con una delegación de músicos que venía mal barajado”, dijo años después Eduardo Scófano, hijo de Ricardo Scófano, uno de los sobrevivientes.

La primera presentación fue en el Teatro Vera, y la de Bella Vista hubiera sido la segunda fecha. “Luego de la actuación en Bella Vista, estaban programadas presentaciones en Formosa y en el Domo del Centenario de Resistencia”, recordó el mismo Scófano.

Pero un destino funesto truncó los planes. Arribaron a Bella Vista y después de descargar los equipos en el club, las trece personas (diez músicos, dos choferes y un bailarín) fueron a un programa de radio al que estaban invitados para promocionar el espectáculo.

Eran pasadas las 19:30 cuando subieron nuevamente al micro para dirigirse a la prueba de sonido en el club. Estaban demorados, porque la prueba se programó para una hora antes. Llegaron a una esquina donde debían girar, pero una camioneta mal estacionada se los impidió. La fatalidad estaba jugando sus cartas.

Tomaron una calle en bajada, donde comenzaron a notar que el vehículo aceleraba sin que los choferes lograran aminorar la velocidad. El vehículo no tenía frenos. Al tomar una curva, ya estaba fuera de control.

Fueron cerca de trescientos metros de enloquecida carrera hacia la costanera y nada parecía poder evitar la catástrofe. El micro quedó suspendido en el aire, iniciando un vuelo que lo llevó directamente al río. “Había caído en una zona muy profunda del río, justo en el canal, en un día en el que el agua estaba muy crecida y agitada”, rememoró Scófano.

El siniestro ocurrió un viernes, y recién el lunes pudo ser retirado el micro de las aguas, dolorosamente convertido en féretro para los músicos Zitto Segovia, Chango Paniagua, “Michel” Sheridan, “Gringo” Sheridan, Johnny Behr y el locutor y recitador “Yacaré” Aguirre, y de los choferes José Toledo y Walter Blas Gómez.

Nada volvió a ser igual.

En aquel micro viajaba una parte de los renovadores del chamamé, que desde la juventud aportaron una forma de expresión que venía gestándose hacia un tiempo y que finalmente el tiempo consolidó. La pérdida significó una especie de mojón que vino a marcar el fin de un sueño promisorio.

«Se encontraban en un momento de plenitud. ¿Por qué? Porque lograron conformar un grupo con algo en común que los unía y podían decir cosas nuevas”, reflexionó Alfredo Norniella.

Allí quedaron el recuerdo y la música.

«Musiquero que te fuiste / por la senda azul del agua / corazón chamamecero / que te volviste calandria”.

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Lourdes Sánchez. Presidente del Instituto de Cultura: @lourdesanchezok