Publicado el 27.8.26 | El 3 de diciembre de 2024 la guarania paraguaya fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, reconocimiento que comparte con la otra expresión musical guaraní, el chamamé.

120 años antes, el 27 de agosto de 1904, nacía en Asunción su creador, José Asunción Flores.
Criado por su madre (nunca fue reconocido por su padre), tuvo una infancia de pobreza que lo obligó a desempeñar distintos oficios, entre ellos el de lustrabotas, antes de ingresar como aprendiz en la Banda de Música de la Policía. Allí fue formado por maestros italianos, y se especializó en la ejecución del trombón a vara. Para perfeccionarse, luego de su salida de la Policía comenzó a estudiar violín en el Gimnasio Paraguayo, y antes de cumplir los 20 años, en 1922, compuso su primera polca.
Tres años después llega la inspiración que lo inmortalizó: el joven José Agustín —reemplazó su segundo nombre por el toponímico de su ciudad natal— no creó un tema, ni una letra, ni una música: creó un género, la guarania, hasta entonces inexistente. Con ritmo sincopado, tiempo lento y un profundo sentimiento en las letras, a partir de ahí se convirtió en la traducción más fiel del espíritu paraguayo, de la dulzura de sus amores, de la profunda nostalgia transmitida por un paisaje que imprime su ritmo a la forma de ser nacional. “Jejui” se llamó esta primera composición, y a partir de allí le siguieron muchas otras obras que construyeron los cimientos del género.
En 1932 se alistó en el ejército como ametralladorista en la guerra del Chaco Paraguayo, y llegó a participar en la célebre batalla de Boquerón contra las tropas bolivianas. Terminada la guerra, partió con rumbo a Buenos Aires, ciudad que ya conocía desde 1929 cuando el presidente Alvear le entregó el premio al Mejor Instrumentista en el Certamen Internacional de Bandas. En nuestro país formó la Orquesta Ortiz Guerrero, con la que disfrutó del éxito y tuvo una prolífica racha de actuaciones en teatros, radios, salones y grabaciones discográficas.
Hombre de izquierda, retornó al Paraguay en 1936 con el triunfo de la revolución socialista, y allí dirigió la Orquesta Folklórica Guaraní y ejerció la docencia, aunque poco tiempo después debió partir nuevamente por cuestiones políticas. En 1944 su tema “India” fue declarada Canción Nacional por el gobierno paraguayo, y en 1949 fue distinguido con la Orden Nacional del Mérito, condecoración que rechazó en protesta por el asesinato de un estudiante.
Como muchos de sus compatriotas, la larguísima dictadura de Stroessner lo obligó a vivir en el exilio argentino, donde entre otros trabajos compuso la música de la película “India”, de Armando Bó, la tercera protagonizada por Isabel Sarli.
Falleció en Buenos Aires el 16 de mayo de 1972, y pese a ser uno de los artistas más destacados en la historia del Paraguay, de haber creado un género por el que lo reconocería el mundo y se convertiría en una marca de identidad nacional, el rencor del dictador paraguayo no dejó que sus restos descansaran en tierra paraguaya. Recién en 1991 pudo volver a la tierra que hizo universal con su arte.
Más información en Instagram:
Instituto de Cultura de Corrientes: @culturacorrientes
Lourdes Sánchez. Presidente del Instituto de Cultura: @lourdesanchezok
