Existen seres que abarcan múltiples existencias, como si el destino les hubiese otorgado la gracia de vivir y crear superando su unicidad. Edgar Romero Maciel fue uno de ellos.
Nacido el 11 de diciembre de 1921 en Sauce, su infancia transcurrió entre coros locales y el piano de su tía. Tras formarse en Buenos Aires, regresó a Corrientes no solo con un título docente, sino con una vasta experiencia en música, actuación y literatura, vinculándose con figuras que marcarían la cultura nacional.
Su pasión por las tablas lo llevó a fundar, el 9 de agosto de 1946, el Teatro Vocacional Corrientes, institución que se encamina a celebrar su octogésimo aniversario y que ha sido semillero de directores, actores y autores en nuestra provincia.
En la década de los 50, bajo la tutela de Machingo Ábalos, profundizó su amor por la música popular. Así nació “Lunita de Taragüí”, su primera gran obra con letra de Albérico Mansilla. Con él estableció una sociedad creativa cuyas composiciones fueron interpretadas por leyendas como Ramona Galarza, Lolita Torres, Tránsito Cocomarola y Tarragó Ros.
Director del Teatro Vera y titular de la entonces Dirección de Cultura provincial, Romero Maciel fue también un prolífico pintor y dramaturgo. “Todo el litoral va convirtiéndose poco a poco en una canción…”, reflexionaba en 1963, sintetizando su visión del canto litoraleño.
Compositor, funcionario, productor y artista integral, todas las vidas de Edgar Romero Maciel se apagaron un 31 de marzo de 2002, dejando un legado de una riqueza incalculable para la cultura correntina.
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