Efemérides

Publicado el 30.9.26 | El auge del folklore en nuestro país alcanzó su punto máximo en la década de los sesenta, coincidiendo con una renovación estética y temática aportada por nuevos referentes surgidos en una escena que empezó a permear muy lentamente otros géneros para incorporarlos a lenguajes más sincréticos con impronta nacional.

“Cosquín, amor y folklore”. Película dirigida por Délfor María Beccaglia, sobre un guion de Juan Manuel Beccar y Marcelo Simón.
“Cosquín, amor y folklore”. Película dirigida por Délfor María Beccaglia, sobre un guion de Juan Manuel Beccar y Marcelo Simón.

El folklore comenzaba a rejuvenecer y a reclamar espacios como medio de expresión generacional, a tono con el espíritu de época.

Esa década también fue la de los grandes festivales, surgidos más o menos simultáneamente en varias provincias. El pionero y más reconocido, sin dudarlo, es el de Cosquín, cuya primera edición data de 1961. A éste siguieron el Festival Latinoamericano de Folklore en Salta, el Festival de Música del Litoral de Posadas (ambos en 1963), el Festival de Música Popular Argentina de Baradero, en 1965, el de la Doma y Folklore de Jesús María, en 1966, y otros de prolongada o efímera trayectoria.

Es en el ambiente del festival cordobés donde se desarrolla la trama de “Cosquín, amor y folklore”, la película que se estrenaba el 30 de septiembre de 1965.

Inscripta en el estilo costumbrista de la mayoría de las películas musicales en boga, filmadas como vehículo de promoción de los artistas, ésta fue dirigida por Délfor María Beccaglia sobre un guion de Juan Manuel Beccar y Marcelo Simón. Las historias de estos films consistían en una anécdota simple, siempre romántica, en cuyo desarrollo existía un conflicto que se resolvía felizmente al final, aderezado por actuaciones de los cantantes. En este caso, Elsa Daniel y Atilio Marinelli viajan a Cosquín de luna de miel. Ella es una amante del folklore y a él lo disgusta, lo que da lugar a las disputas livianas, a las situaciones humorísticas y a la interacción con los artistas, que actúan arriba y abajo del escenario. La revista Folklore, en una reseña de preestreno, consideró el tono de la película “fresco, espontáneo, juvenil, natural. Nada de acartonado ni severo (…) los propios artistas son a su modo actores, juegan en el argumento, justifican su presencia con la naturalidad de algo que estuviera sucediendo sin sujetarse a un previo libro”.

Y lo cierto es que la lista de artistas impresiona por el aura casi mítica que recubre a sus nombres: Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú, Ariel Ramírez, Jorge Cafrune, Jovita Díaz, Los Cantores de Quilla Huasi, Los Fronterizos, Pocho Leyes (autor de la música de las películas de Leonardo Favio), el Chango Nieto… y nuestra Ramona Galarza, por entonces en la cima de su popularidad y con la experiencia previa en cine de su debut en 1958 en “Alto Paraná”.

Pese a que el estreno estaba programado para el 22 de agosto, Día Mundial del Folklore, finalmente se aplazó un mes. La película recorrió los cines del interior y se exhibió en treinta salas de Buenos Aires, con una presentación que incluyó actuaciones en vivo de los artistas en la calle Lavalle.

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Lourdes Sánchez. Presidente del Instituto de Cultura: @lourdesanchezok