Publicado el 3.6.26 | La evidencia irrefutable de que un artista marcó profundamente la cultura popular es cuando sus creaciones se convierten en código común, cuando un nombre, una frase, un personaje, un gesto se tornan expresiones reconocibles y despiertan la identificación inmediata. De esas, Julio Montes acuñó varias.

Para el Registro Civil Hugo César Sosa, nació en Goya el 24 de marzo de 1922. Y vale la salvedad sobre su identidad oficial, porque además de Julio Montes, su nombre artístico, fue el Mencho Cirilo, Mamerto Troncoso (que terminó siendo casi un adjetivo adjudicado a alguien poco avispado y directamente tarambana) o Agapito Troncoso.
Cantante, actor, guionista, compositor y artista de variedades, en los ´40 partió a Buenos Aires, donde colabora en la revista Iverá y alterna con los grandes pioneros de la época dorada del chamamé.
El nacimiento del Mencho Cirilo

Es en la revista Iverá donde nace su personaje Mencho Cirilo, que daba consejos amorosos en un estrafalario correo sentimental o respondía preguntas de lectores en un tono puramente humorístico que cautivó rápidamente al público de la época.
Música, teatro y composiciones eternas
Mientras tanto, escribía para el Cuarteto Santa Ana de la era de Isaco Abitbol y Ernesto Montiel, grababa como cantante y glosista, y hasta fundó el trío Santa Anita, que ejecutaba temas de su propia autoría. Con su compañía teatral recorrió el país llevando sus entrañables personajes y la música correntina a cada rincón. Con tanto trajín, se daba tiempo para componer clásicos inolvidables como “Marcelina Rosa Rivero” o “El cantar del mensú”.
Julio Montes y todos los entrañables personajes que fue, fallecieron lejos, muy lejos de su Goya natal, en Comodoro Rivadavia, el 3 de junio de 1990, dejando un legado imborrable en las páginas de la cultura chamamecera.
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