Publicado el 15.5.26 | ¿Cuál es el origen de las devociones populares? ¿Qué ve el pueblo llano que no puede ver el sistema de creencias religiosas, sociales y políticas que sustentan un discurso unívoco?
El suelo tiñe de rojo
con esa sangre caliente
bañando el blanco salitre
del puente de la traición…
Correntino hasta la muerte
Dios bendiga su valor
alumbrando en cada rancho
la bondad de su favor…
El fragmento arriba citado pertenece a “El puente de la traición”, un chamamé compuesto por Catalino Domínguez Guerra y Emiliano Cardozo en 1971. Está dedicado a Isidro Velázquez, un bandido rural abatido el 1 de diciembre de 1967 en Pampa Bandera, provincia del Chaco.

Uno de los personajes más controvertidos de la historia reciente, Isidro Velázquez nació el 15 de mayo de 1928 en Mburucuyá. En 1962, tras enfrentarse a la policía, comenzaba la leyenda del «Vengador». Junto a Vicente Gauna, inició un raid delictivo que azotó a los estancieros, mientras la gente de los pueblos los protegía con silencio y puertas abiertas en los ranchos. Su vida terminó tras la delación de una mujer, desembocando en su acribillamiento a manos de una partida policial.
Lo notable es su caladura en la cultura popular. Además de la obra de Domínguez Guerra, Oscar Valles compuso “El último sapucay”, tema al que Jorge Cafrune le puso voz. Incluso en 2001, León Gieco lo incluyó en su disco “Bandidos rurales”, situándolo junto a figuras como el Gaucho Gil o el Gaucho Lega. En el cine, su historia fue rescatada por el documental “Isidro Velázquez, la leyenda del último sapucay”, de Camilo Gómez Montero, estrenado en 2010.
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