
Publicado el 03.3.26 “Vengo de lejos, soy de Corrientes, soy forastero del Iberá…” Los versos que son a la vez
presentación y declaración de identidad son un emblema del patrimonio chamamecero, y es
uno de los temas que mejor traducen esa idea tan abstrusa de la correntinidad.
El 3 de marzo de 1922 nacía en Puerto Tirol, en la vecina orilla, el hombre que le puso
música: Emeterio Fernández. Músico “de oído”, comenzó su andadura por los escenarios
junto a su hermano, realizando actuaciones en todo el interior chaqueño y en la radio local.
Emprendiendo la diáspora de rigor de los músicos correntinos en la época, la década del ´40
lo encuentra en Buenos Aires integrando el Cuarteto Santa Ana (en su formación
legendaria con Isaco Abitbol y Ernesto Montiel) y el Trío Cocomarola. La década siguiente
retoma su sociedad con Isaco, en su trío, y continúa su fecunda rutina de grabaciones y
composiciones propias.
Con un prestigio consolidado, colaboró con artistas de la talla de Raúl Barboza y Polito
Castillo, aportando su obra que fue registrada en discos de los conjuntos en los que formó
parte; es que, paradójicamente, realizó pocas grabaciones solistas.
Una estatua emplazada en su Puerto Tirol natal lo inmortaliza apoyado en su guitarra, en
esa pose característica de los músicos de chamamé, en un justo homenaje después de su
fallecimiento, el 3 de junio de 1996.
