
Hubo una época en la que las discográficas lanzaban discos de humor, ya fuera verbal (como los de Landriscina) o musical. Entre estos últimos, los más exitosos fueron, definitivamente, los de Coco Díaz, que llegó a vender más de cinco millones de ellos en su extensa trayectoria.
Pedro Joaquín Castro nació en Tostado, Santa Fe, el 21 de enero de 1936. Su carrera musical comenzó en 1960, en el grupo Los Cantores de Salavina, y su oportunidad como solista llegó en 1966, cuando EMI Odeón editó su primer disco con el seudónimo que lo haría famoso. En la edición del festival de Cosquín de ese año su tema “Para qué tiá contá” se convirtió en un suceso que le hizo ganar tres discos de oro. Desde entonces, siempre fue un bendecido por la popularidad, ya que sus canciones con historias sobre peleas, borracheras, bailes y extrañeza ante nuevas costumbres, narradas en un lenguaje pícaro de la gente de a pie, permanecieron en la memoria y la cita espontánea. “Se quema el rancho”, “Me enamoré de la hora”, “Yo tengo un gancho” y otros temas, en los que abordaba distintos géneros folklóricos (como el chamamé) llegaron a formar parte del patrimonio cultural sin diplomas, el que vive en la gente. En 1978 debutó en Radio Colonia con “El rancho de Coco Díaz”, preferido de los trabajadores rurales y urbanos que comenzaban con su voz la mañana.
Giró por Paraguay, Uruguay, Chile, Estados Unidos y Australia y recogió el cariño y el respeto de otros grandes del folklore como Peteco Carabajal, Jairo, el Chango Nieto, Luis Landriscina y Los Tucu Tucu, que participaron en el homenaje que se le tributó en el Teatro Alvear al cumplir 35 años con la música.
Más de trescientos temas (muchos de ellos de chamamé) y cuarenta discos quedan como testimonio de su creatividad.
Coco Díaz falleció en Buenos Aires el 11 de marzo de 2021.
