Efemérides

24 de septiembre – 2000

“El dolor ha abierto sus puertas al agua de oro del oro

que arde contra el oro el oro de los ocultos

tembladerales que largan el aire de oro hacia

los rojos destinos pulmonares con el acuerdo de

los fantasmas de oro coronados por los juncos de oro

bebiendo los caballos de oro los troperos de oro

envueltos en los ponchos de oro -a veces negro

a veces colorado celeste verde- y el caballero que repasa

las lagunas de los oros naturalmente populares

el que se embarca en las balsas de oro con todos

los excesos de pasajeros de oro que manejan los

caballos de oro con los rebenques de oro bebiendo

en la limetilla de oro del barro de oro de los sueños

de los frescos del oro entre la majestad de las

palmeras de oro y de los ajusticiados y degollados

en las isletas de oro bajo de yacarés de oro

del oro del amor”.

En “Tembladerales de oro”, el exuberante poema donde pinta un paisaje anegado de sol, Francisco Madariaga se entrega a la obsesión que pobló su obra lírica: la construcción de un paisaje correntino mítico, monumental, de naturaleza abrumadora y casi sobrenatural.

   Nació el 9 de septiembre de 1927 y vivió toda su infancia en Estancia Caimán, un paraje del departamento de Concepción del Yaguareté Corá con una geografía de esteros y lagunas, que seguramente fueron la materia prima de su poética para siempre. Al igual que Walsh cuando se maravilló al ver a “los hombres imponentes en su estatura y en su aspecto”, Madariaga acuñó una épica vernácula desde sus versos teniendo como materia prima al interior profundo correntino y sus habitantes.

   Estudió y obtuvo el título de la carrera de Veterinaria, y su amistad con Gerardo Pisarello despertó su vocación literaria. En Buenos Aires conoció- y frecuentó- a Girondo, Asturias, Xul Solar y Romulo Macchió, entre otras figuras de la bohemia dorada. 

   En 1954 publicó su primer libro, “El pequeño patíbulo”, al que siguieron otros dieciocho. Fue traducido al inglés, portugués, francés, sueco, alemán e italiano, en diversas antologías, y fue frecuente colaborador de medios nacionales e internacionales. 

   Una de las voces poéticas más reconocidas y premiadas de la provincia, falleció el 24 de septiembre de 2000.

2024

Ofelia Leiva, nacida en la capital correntina el 7 de noviembre de 1950, descubrió su pasión como cantante a los 8 años, y su debut a escala nacional fue a los 15 en Canal 13.

   En 1968 integró la delegación de Corrientes que se presentó en Cosquín, donde conoció al cordobés Domingo Raúl Palacios, conocido como Rosendo Arias.

   Ambos fueron premiados y grabaron un disco, con todos los ganadores de ese año en el Festival Nacional de Folclore, que los unió en la vida y en la música. Conformaron así el dúo Rosendo y Ofelia que terminó grabando más de 15 discos, participando activamente en el movimiento conocido como Canción Nueva Correntina. Rosendo murió en 2007, y a partir de ahí su compañera siguió sola.

   Ofelia falleció en Buenos Aires el 24 de septiembre, a los 74 años.

«La música es sanadora. Vivo con una sonrisa. A mí arriba del escenario no me pasa nada, como que no me duele nada. Soy la persona más sana, se me llena el corazón, es una sensación mágica. Mi médico me pidió: ‘No dejes nunca de cantar'», solía declarar.