El chamamé es un género pródigo en herencias musicales; se traspasa de padres a hijos, creando genealogías ramificadas en sonidos, sentires y voces. Nini Flores fue uno de esos herederos que supo proyectar su prosapia hecha chamamé allende las fronteras.
Avelino Flores hijo nació el 26 de marzo de 1966. Su padre fue el reconocido socio musical de Salvador Miqueri y Antonio Niz, y su hermano mayor, Rudi, la otra mitad de la brillante dupla con la que creó la mayor parte de su obra.
Su primer instrumento fue la guitarra, pero en 1975 se inició en el acordeón de la mano de Manuel Zbinden. Con apenas 15 años se integró al conjunto de su padre y Salvador Miqueri, debutando en estudios de grabación y recorriendo el circuito de bailantas de todo el país. En 1984, junto a Rudi, formó su dúo definitivo: una marca registrada de nuestra música.
En 1990 recalaron en Buenos Aires y tres años después partieron rumbo a Francia, donde registraron “Chamamé, musique du Paraná”, disco distribuido en Europa, Canadá y Japón. En 1995, fueron convocados por el maestro Ariel Ramírez para formar parte de la gira de la Misa Criolla.
Tras 10 años en tierras galas, acompañando a figuras como Mariano Mores, Eduardo Falú y Horacio Guarany, la nostalgia trajo al Nini de regreso a Corrientes. Aquí, junto a Aldy Balestra, organizó el Festival del Chamamé de Invierno y con Gabriel Cocomarola creó su propia peña. En 2015 formó su quinteto, con el que llegó a tocar en el Teatro Colón.
Cuando su carrera estaba en la cúspide, falleció repentinamente el 7 de agosto de 2016. En su honor, la fecha de su nacimiento fue declarada Día Nacional del Acordeonista.
+ Info
- Facebook: @Icctes
- Instagram Cultura Corrientes: @culturacorrientes
Archivo y documentación: Instituto de Cultura de Corrientes.
