
El 23 de septiembre de 2008, al cabo de una larga batalla, fallecía en Corrientes Roberto Galarza, guitarrista, contrabajista, letrista y compositor.
Santafesino Clase 1932, su nombre verdadero fue Eleuterio Galarza. Comenzó su carrera musical con su hermano Rogelio en su Santa Fe natal, hasta que en 1950 es convocado por Gregorio Martínez para integrar el grupo Los Hijos del Chamamé. Luego vendría un paso por el Trío Santa Anita, hasta su ingreso al Cuarteto Santa Ana de Ernesto Montiel, que le abriría las puertas al reconocimiento masivo. Junto a Montiel dejó varias obras reconocidas, en una sociedad compositiva que se prolongó hasta su partida de la formación.
Luego de su desvinculación del Cuarteto formó parte de varias agrupaciones y proyectos solistas, hasta que a fines de los ’60 junto a Isaco Abitbol y Julio Lorman integra el Trío de Oro.
Tocó con todos los mayores exponentes del chamamé, y fue él mismo uno de los autores más inspirados del cancioner del chamamé. Su obra más perdurable es, sin dudas, “Volver en guitarra”, en la que Galarza plasma un sentido testamento con un deseo postrero: regresar de la muerte en forma de árbol, en el que “los que se aman, cumpliendo una promesa, dejen su nombre cual recuerdo en mi corteza”.
Hasta el final siguió componiendo, y una de sus últimas letras es una triste despedida en la que culpa al “maldito cigarrillo” de los problemas de salud que provocaron su final, buscando concientizar en un valiente reconocimiento de su error. El tema fue presentado en la última Fiesta del Chamamé en la que participó, en una conmovedora despedida de su público con su físico minado y en silla de ruedas, prodigando su arte antes del telón final.
