Efemérides. 17 de agosto

Publicado el 17.8.26 | ¿Por qué es importante para la historia del cine y de la cultura nacional una película estrenada el 17 de agosto de 1939? Nada menos que por ser la primera adaptación cinematográfica de la obra de Horacio Quiroga, por ser la primera producción en tener al Nordeste Argentino (NEA) como escenario y por inaugurar el cine social en nuestro país, convirtiéndose en un disparador fundamental para el género en toda Latinoamérica.

Mario Soffici. Director de Prisioneros de la tierra

Dirigida por uno de los grandes directores de la primera época de oro del cine argentino, Prisioneros de la tierra significó un quiebre en las narrativas que hasta entonces dominaban la pantalla, caracterizadas por dramas históricos, musicales y comedias “de teléfono blanco”.

Protagonizada por Ángel Magaña —en un papel que lo consagró como estrella nacional de manera fortuita, ya que el personaje estaba destinado originalmente a otro actor—, la película exponía el sistema de abusos y semiesclavitud en que desarrollaban su labor los mensúes de los yerbatales misioneros.

Eternamente endeudados con la empresa y sin otra perspectiva de mejora que la fuga a través de la selva, la trama, ambientada en 1915, inicia con el reclutamiento de trabajadores mediante engaños y presiones. Köhner, un capataz despótico encarnado por Francisco Petrone, se ensaña con Podeley (Magaña) al ver que la mujer a la que pretende se enamora de él. A partir de allí, la violencia latente se desata en un entorno caluroso y opresivo que predispone a la tragedia. El guion articula diversos cuentos de Quiroga, adaptados por su propio hijo, Darío Quiroga, junto a Ulyses Petit de Murat.

Prisioneros de la tierra se consolidó como el antecedente directo de obras fundamentales que retrataron las tensiones laborales y rurales, tales como Las aguas bajan turbias de Hugo del Carril. Esta vertiente de cine social sirvió además de prólogo para posteriores miradas centradas en las consecuencias de la explotación y la alienación en contextos urbanos, presentes en filmes emblemáticos como Los inundados de Fernando Birri o Crónica de un niño solo de Leonardo Favio.

Considerada una de las obras cumbres de la cinematografía nacional, la falta de conservación del patrimonio fílmico provocó que durante años solo se conservaran copias en formato de 16 mm. Sin embargo, el filme fue rescatado a nivel internacional gracias al trabajo de la fundación de Martin Scorsese (The Film Foundation), que financió su digitalización a partir de copias en 35 mm halladas en archivos de Francia y la República Checa.

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