Efemérides

En nuestro país, es casi un secreto que el NEA alumbró a una de las figuras más grandes
del jazz mundial: Oscar Alemán. Con una vida cinematográfica, tocó con Agustín Magaldi,
Gardel, Rosita Quiroga, Josephine Baker y Django Reinhardt.

Oscar Marcelo “El Negro” Alemán nació en Machagai, entonces Territorio Nacional del
Chaco, el 20 de febrero de 1909. Era hijo de una pianista qom y de un guitarrista uruguayo,
y a los 6 años ya formaba parte del Sexteto Moreira, el grupo folklórico familiar que su
padre armó con sus hijos. Llegaron a Santos, Brasil, donde Oscar bailaba, zapateaba y hacía
malabarismos en las actuaciones del Sexteto, hasta que su padre se suicidó y los hermanos
se separaron. Hizo de todo para sobrevivir, hasta que alguien lo escuchó tocar el
cavaquinho y lo contrató para actuar en el cabaret Miramar.

A los 15, formó Los Lobos junto al guitarrista brasileño Gastón Bueno Lobo y registraron varios temas, hasta llegar a Buenos Aires en 1925. Ya sin Lobo, fue fichado por la Victor, donde integró el trío de la
casa.

Grabó varios discos y acompañó a grandes figuras de la época, hasta que en 1929
partió a Madrid para hacer pie en Europa. Siguiendo la tradición de la época, tuvo su viaje
iniciático a París, donde en 1932 la legendaria Josephine Baker lo convocó para ser parte de
su orquesta, los Baker Boys, hasta llegar a dirigirla. Como solista, giró por Francia y tocó
con el legendario Django Reinhardt, el gitano del jazz, en el Hot Club. En 1940, huyendo
de la invasión nazi, volvió a la Argentina, donde tocó en los mejores lugares de la época.
Formó pareja con Carmen Vallejo, quien ya tenía una hija, Selva Carmen Giorno, de una
relación anterior: con el tiempo, la niña adoptó como apellido artístico el de su padre y fue
conocida como Selva Alemán.


Falleció el 14 de octubre de 1980, y “Una vida con swing”, un documental de Hernán
Gaffet de 2002 y diversas biografías retratan a uno de los músicos más populares y con
mayor proyección de su tiempo.