Efemérides

Publicado el 21.10.26 | Curioso destino el de José Hernández: para conmemorarlo en la fecha de su nacimiento se estatuyó el Día de la Tradición, casi despojándolo a él de su condición de escritor y a su obra, el Martín Fierro, de la categoría de poema épico fundacional de la construcción de la identidad literaria de la Argentina.


Salvo Borges, no existe otro escritor cuyo nombre constituya casi un lugar común en la literatura nacional e irónicamente, al igual que Borges, tan poco leído. Constantemente revisitado y reinterpretado por otros autores, sus versos forman parte de la cultura popular mutados en refranes cuya autoría la mayoría desconoce: desde “hacete amigo del juez” o “el diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo” hasta “los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera”, todos interpolan sus citas del Martín Fierro o del Viejo Vizcacha en algún momento de la conversación o del texto.

José Hernández nació el 10 de noviembre de 1834 en Perdriel, provincia de Buenos Aires, hijo de padre federal y madre unitaria, una atípica muestra de concordancia en tiempos de sangrientas luchas internas nacionales. Tras quedar huérfano de madre, se trasladó con su padre al campo, bajo la crianza de su tía Victoria Pueyrredón (prima de Juan Martín de Pueyrredón).

En fecha incierta se trasladó a Entre Ríos, iniciando una vida errante que no dejaría hasta el fin de sus días. Periodista, militar, político y escritor, fundó los diarios El Río de la Plata y El Eco en Corrientes, cuya redacción fue destruida por sus rivales políticos. El 28 de septiembre de 1872, el diario La República comenzó a publicar “El gaucho Martín Fierro” en forma de folleto, donde narra las desgracias y azares del personaje.

En 1879 publicó la segunda parte, “La vuelta de Martín Fierro”, con una tirada récord de veinte mil ejemplares. Ambas entregas fueron un éxito de ventas popular, aunque la crítica de la época las desdeñó por no adaptarse al canon afrancesado en boga. Habría que esperar hasta la década de 1920 para que la intelectualidad revalorizara su dimensión literaria, incluyendo al propio Jorge Luis Borges, quien lo consagró como un texto imprescindible y revisitó sus personajes en su propia narrativa.

Su último libro fue “Instrucción del estanciero”, un manual para los hombres de campo escrito en 1881 por encargo de Dardo Rocha. El hombre que le dio voz y letra a los oprimidos falleció en Buenos Aires el 21 de octubre de 1886.

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