Publicado el 29.10.26 | Un 29 de octubre de 1943 se publicaba «El río oscuro», de Alfredo Varela, obra cumbre de la literatura con compromiso social que visibilizó la dura realidad de los mensúes y tareferos en los yerbales del Litoral.

Cuando Ramón Ayala escribió «El mensú» en 1956 —retrato lírico descarnado de los cosecheros de yerba en los montes misioneros y correntinos—, ya se había plasmado en imágenes y letras la lucha de los trabajadores contra el medio hostil, las condiciones infrahumanas y la alienación esclavizante. En el cine, Mario Soffici con Prisioneros de la tierra (1939) y Hugo del Carril con Las aguas bajan turbias (1952) situaron en el paisaje húmedo y opresivo de la selva una historia que se convirtió en testimonio de un sistema productivo en sus últimos estertores.
La novela en la que se basó esta última película, «El río oscuro», significó una profunda innovación frente a la narrativa clasicista tradicional. Alfredo Varela eligió un registro directo que no filtraba la voz de sus personajes, constituyendo una narración potente por su realismo sin imposturas e interpolando expresiones en guaraní para reflejar la mecánica mental y el mestizaje identitario de los habitantes de la región.
«¡Neyke, Neyke!», el grito del capanga resuena aún en las palabras que postularon una gesta indómita que también construyó la memoria colectiva e identidad de nuestra tierra.
Más información en Instagram:
Instituto de Cultura de Corrientes: @culturacorrientes
Lourdes Sánchez. Presidente del Instituto de Cultura: @lourdesanchezok
