Publicado el 20.8.26 | La religión es el summum de la cultura, su cristalización en un cuerpo que compendia el deseo de trascendencia inmanente a la expresión humana; en la religión, como en la cultura, los orígenes se sitúan en lo profundo del ideario popular.
Cuestión de emoción y devoción.

El culto a San La Muerte tiene su celebración en nuestra provincia los días 15 y 20 de agosto. Algunos estudios ven el origen de esta división en la diferencia de los cultos, supuestamente uno dedicado a San La Muerte propiamente dicho y el otro al Señor La Muerte.
Más allá de las interpretaciones, la creencia en San La Muerte está profundamente arraigada en el santoral profano de nuestra región, y las fechas en que se lo celebra son eventos masivos que atraen a devotos de toda la provincia y de jurisdicciones aledañas.
Como toda elaboración gnósica genuinamente popular, el culto a San La Muerte dio origen a numerosas expresiones estéticas. Entre ellas, la talla de imágenes diminutas, que para mayor poder se esculpen tradicionalmente en una bala o en hueso. Estas imágenes ofician de amuleto contra los males, las persecuciones e incluso la muerte, y solían insertarse por una incisión bajo la piel; en un cruce mítico frecuente en las creencias populares, se decía que destacados bandoleros rurales lo llevaban como protección. A propósito de la interpretación de la religiosidad popular y su apropiación artística, la artista visual Mati Obregón, reconocida por sus imágenes de la Virgen de Itatí, se colocó bajo la piel una imagen de San La Muerte en una célebre performance realizada en la sede del Fondo Nacional de las Artes en Buenos Aires.
El chamamé no es ajeno al culto, y Oscar Valles compuso “Tallador de San La Muerte”, obra grabada por Antonio Tarragó Ros (“Cirilo Miranda duerme / y en su oscura celda alumbran / los ojos de San La Muerte”, sostiene su letra). Títulos como “A mi santo San La Muerte” de los Hermanos Cardozo y “Gracias San La Muerte” del conjunto Chaque Che integran también una nómina de homenajes musicales siempre abierta.
Cuestión de emoción y devoción. Cuestión de fe y de muerte: motores de la cultura que se originan en los grandes interrogantes y el vacío supremo de la existencia confrontada a la gran incógnita. Aquellos que traducen el espíritu y lo manifiestan por la creación, y quienes depositan su exvoto o llevan la ofrenda de una promesa cumplida cada 20 de agosto, reafirman la densidad de la creencia y la identidad correntinas.
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Lourdes Sánchez. Presidente del Instituto de Cultura: @lourdesanchezok
