Efemérides. Juan Carlos «El Flaco» Cosarinsky

Publicado el 7.7.26 | El 7 de julio de 2018 enmudeció para siempre la voz del chamamé, el carnaval y la cumbia: Juan Carlos Cosarinsky, una leyenda que marcó la cultura popular por más de 50 años.

Juan Carlos "El Flaco" Cosarinsky

Nacido el 21 de agosto de 1948, su historia tiene todos los ingredientes de un folletín: una etapa de buscavidas en Buenos Aires con infinidad de oficios para sobrevivir, una breve carrera musical como cantante, el acceso al mundo del espectáculo como productor, el éxito y la consagración definitiva gracias al cariño de la gente.

Le tocó en suerte vivir la época romántica de la producción de espectáculos, antes de las grandes empresas y las ticketeras, y consiguió traer a grandes figuras con el único aval de su palabra, cosa hoy impensada. Sandro, Los Iracundos, Sergio Denis, Aldo Monges, Mercedes Sosa y hasta Luis Miguel (¡en el Juventus!) actuaron en Corrientes traídos por “El Flaco”. Como buen aventurero ganó mucho y perdió mucho, pero jamás incumplió con ningún artista. Las promociones radiales de sus espectáculos decían: “otra pegada de Juan Carlos Cosarinsky”.

A fines de la década de 1980 incursionó fuerte en el mundo de la cumbia, y fue uno de los artífices de la popularidad que convirtió a la cumbia correntina en un género con identidad propia y en el verdadero folklore masivo, equiparable al cuarteto cordobés y a la cumbia santafesina. Sus bailes en el Juventus y en el club Córdoba eran un clásico del sábado, y se lo podía ver en la entrada o recorriendo el lugar; más de un concurrente recuerda haberle pedido que lo dejara entrar en una noche de bolsillos flacos. En esa misma década, fue uno de los artífices del Festival de Festivales del Chamamé, antecedente directo de la Fiesta Nacional, y desde entonces su grito de apertura fue indisociable de cada edición, lo mismo que el “Aquí, Corrientes, capital nacional del carnaval”, con el “aquiiiiii” estirado hasta el infinito.

Los ’90 vinieron con “otra pegada” de Cosarinsky: el programa A Toda Cumbia, que en sus avances vendía la presencia de “los mejores conjuntos, las bailarinas y el loro”, una figura que se había transformado en símbolo del programa y que se asociaba al perfil del conductor. Allí tuvieron pantalla los conjuntos que después fueron protagonistas del fenómeno cumbiero como Acento, Eclip’C y Yiyo. También allí tuvo su pico de popularidad Choclito, “el cantante de los barrios”.

Estuvo en los carnavales, en las fiestas y en todo evento artístico realizado desde los ’60. Se lo podía ver tomando un café en Junín, caminando por la calle y hablando con cualquiera que se le acercara. Como los grandes personajes, todos tienen una anécdota con él, real o ficticia.

Fue popular en el verdadero sentido de la palabra, el último de una especie criada en la calle entre los bailes en Punta Tacuara, las veladas de boxeo en el Córdoba, los billares y los bailes de carnaval en los clubes. Fue hombre de noches largas y de muchos amigos, que con su partida también comienzan a desdibujarse en las sombras de un pasado que en poco tiempo será un mito.

El Flaco Cosarinsky, genio y figura.