El 24 de abril de 1903 un joven Horacio Quiroga publica en la revista El Gladiador “Los amores de dos personas exaltadas, o sea la mujer que permaneció niña y el payaso que permaneció hombre”, primer cuento editado de una obra potente, trágica, alucinada y marcada por la intensidad de su propia vida.

Horacio Quiroga tenía entonces 24 años. Nacido el 31 de diciembre de 1878 en Salto, Uruguay, su padre fue vicecónsul argentino en el país oriental y su bisabuelo Facundo Quiroga, el caudillo riojano asesinado en Barranca Yaco, episodio inmortalizado por Borges en un hermoso poema. Su primera infancia transcurrió en Córdoba, de donde volvió a su ciudad natal. La tragedia pareció signar su destino; su padre falleció en un accidente de caza y vuelta a casar su madre, su padrastro se suicidó de un escopetazo.
Fue un hombre inquieto que parecía necesitar de múltiples actividades, físicas e intelectuales. Así, fue aficionado al ciclismo, al cine, a la mecánica, a la fotografía… Y a la literatura. En 1899 edita La Revista de Salto, un efímero semanario que dura un año.
El encuentro con la selva
Ya en la Argentina, el mismo año de la publicación de su primer cuento, acompaña a Leopoldo Lugones como fotógrafo en un viaje a las ruinas jesuíticas de Misiones. Allí nació el amor por la selva que marcaría su destino. En otro viaje, acompaña a Lugones a Corrientes, y se instala como colono en el Chaco con un emprendimiento algodonero que fracasa.
Colabora en Caras y Caretas y La Nación, y en 1909 se casa con una de sus alumnas y se instala en San Ignacio, en Misiones, donde encara múltiples trabajos, desde juez de paz a cultivador de yerba. Permanece allí hasta 1916, cuando el suicidio de su esposa lo hace volver a Buenos Aires con sus dos hijos.
Legado literario
Al año siguiente da a la imprenta su obra más reconocida: “Cuentos de amor de locura y de muerte”. Le siguen “Cuentos de la selva”, “El salvaje”, “Las sacrificadas”, “Anaconda”, “El desierto”, “Los desterrados”, “Pasado amor”, “Suelo natal” y “Más allá”.
Vuelto a su amada Misiones en 1932, tres años después una enfermedad lo obliga volver a Buenos Aires. Allí, sabiendo de la gravedad de su estado, decide anticiparse al sufrimiento y se suicida el 19 de febrero de 1937. Quiroga, el bisnieto del Tigre, dejaba una obra que jamás envejece y la leyenda de un aventurero poeta.
+ info
- Cultura Corrientes: @culturacorrientes
- Lourdes Sánchez: @lourdesanchezok
- Facebook: @ICCtes
