Publicado el 14 de abril de 2026. En la historia del chamamé, junto a los grandes nombres del género figuran —a veces oscurecidos por ellos— los trabajadores de la música: aquellos que ponen su inspiración y talento al servicio de la formación que integran. Tal es el caso de Víctor Ramírez, un guitarrista y cantor que supo hacer brillar cada conjunto donde actuó.

Nacido el 14 de abril de 1917 en Santo Tomé, fue un autodidacta que inició su camino animando bailes locales. Ese circuito rural fue el trampolín para su migración a Buenos Aires, donde se vinculó con destacados artistas. Tras un breve paso por el conjunto de Damasio Esquivel y grabaciones para el sello RCA Víctor, en 1946 fue convocado para integrar la formación dorada del Cuarteto Santa Ana, junto a Isaco Abitbol y Ernesto Montiel.
Aquella etapa fundamental estuvo marcada por presentaciones en grandes teatros y grabaciones para el sello Odeón. Posteriormente, integró agrupaciones como Los Kunumí, Los Troperos del Iberá (dirigidos por el poeta Odín Fleitas) y diversas orquestas paraguayas, hasta que en la década del 50 fundó y dirigió su propio conjunto: Arte Guaraní.
Sus últimos años transcurrieron prestando su voz y sus cuerdas a diversos conjuntos chamameceros, hasta su fallecimiento el 28 de agosto de 1962. Hoy lo recordamos como una pieza esencial en la consolidación del sonido tradicional de nuestra música.
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