
“Multifacético” es un término que no alcanza a describir cabalmente a “Chocoto” Díaz de Vivar; quizás, el concepto de renacentista le cuadraría mejor. Rodolfo Rafael Díaz de Vivar nació un 8 de abril de 1924 en Corrientes, en la emblemática casa de la esquina de Salta y la Costanera.
Fue poeta, pintor y músico, pero ante todo un espíritu expansivo y atípico. Se autodenominaba “pintor de América”, “poeta del cosmos” y “neo Cid”, según la ocasión. En la memoria de la ciudad, aún persiste el recuerdo del artista que cantaba ópera a viva voz los domingos mientras pintaba con las ventanas abiertas frente al río, creando una performance mágica mucho antes de que el concepto existiera.
Surrealista en su obra y en su vida, compuso una vasta producción poética recopilada en sus tomos titulados “Bersos” (escrito con B). En la efervescente década del 50, fue pieza clave en la creación del NUPILI (Núcleo de Pintores Libres) en 1956, junto a figuras como Marily Morales Segovia, Fernando Díaz Ulloque y Chela Gómez Morilla, entre otros.
Además de su faceta artística, se desempeñó como Subsecretario de Cultura de la provincia y fue miembro fundador del Instituto Correntino de Ciencias Genealógicas. El gran vanguardista partió el 29 de enero de 2008, dejando un legado de libertad y creatividad que aún aletea en la cultura correntina.
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