Efemérides

Publicado el 05.3.26  Probablemente no exista trabajo más noble que la transmisión del conocimiento, y en una expresión artística el mérito se duplica porque la enseñanza implica una apertura a la
expresión propia, a la traducción del alma.


Raulito Alonso es un maestro de músicos.
Nacido el 5 de marzo de 1956 en Itatí de padres paraguayos, cambió una letra de su
apellido Alonzo para emprender su carrera artística, iniciada precozmente en Asunción a
los 5 años, cuando tocó por primera vez el instrumento que lo acompaña desde ahí: el
acordeón. Su tío Celestino González fue quien le impartió las primeras clases, que
continuaría a los 12 con el profesor Alfonso Ayala y en el Conservatorio Beethoven, en
Buenos Aires. Profesionalmente debuta con el conjunto Las Voces del Paraguay, a los 14
años. Herminio Giménez, entonces director de la Orquesta Folklórica de la Municipalidad
de Corrientes, lo convocó para integrar su elenco, y tiempo después hizo lo propio el
maestro Fernández Luque desde la Folklórica de la provincia.


A principios de la interesante década del ´80 comenzó a hacer escuela, literalmente,
cuando abrió su academia que fue cantera de la renovación de talentos en el chamamé; Los
Hermanitos Balestra, Los Hermanos Marzoratti y Los Alonsitos (que bautizaron a su
conjunto en su honor), entre muchos más, fueron sus alumnos.


Como solista grabó cuatro discos en el siguiente decenio, y en 1998 uno de los grupos
con mayor éxito y trayectoria del nuevo chamamé: Amandayé, junto a Pedro del Prado,
Hugo Flores y Hugo Scófano. Permaneció allí 8 años, hasta que en 2006 recibió el llamado
de Mario Bofill para ser parte de su conjunto.


Ciudadano Ilustre de Corrientes y embajador cultural itateño, maestro de alma, hoy
cumple años un hacedor cultural, y la mejor forma de homenajearlo es el reconocimiento a
su entrega.