
“El Paraná, lo mismo que la selva y los camalotes, es ahora el tema obligado de quien no
conoce el litoral. El Paraná es al litoral lo que el adulterio al tango. Sólo que tal vez sea éste
un tema más conocido que aquél”.
Quien hablaba así en una entrevista de 1963 para la revista Folklore era Albérico
Mansilla y la nota, además de reflejar una época de efervescencia cultural en la que el
folklore se pensaba a sí mismo sin sacralizarse desde la autocelebración, deja registro de un
pensamiento cultivado en la lectura y en la agudeza crítica.
Nacido en Sarandí el 25 de mayo de 1925, Mansilla fue maestro, abogado, periodista y
poeta, y desarrolló todas actividades con igual fruición.
Emigrado a Caá Catí a los 12 años y posteriormente a Corrientes para cursar el
Magisterio en la Regional, sus primeras composiciones datan de los tempranos años ´50 y
las últimas del tramo final de su vida. Pero, ¿qué letras célebres incluyó esa obra? Casi
ninguna: “Lunita de TaragüÍ”, “Sauce”, “Viejo Caá Catí”, “Corrientes cambá”, “Viejo
Paraná”… Por si fuera poco, fue socio compostivo de Edgar Romero Maciel, Raúl Barboza,
Dino Saluzzi, Eduardo Falú, César Isella, Antonio Tarragó Ros y Horacio Guarany. Todo,
sin dejar de lado su labor como periodista, que desarrolló en varios medios provinciales y
nacionales.
Radicado en Mendiolaza, Córdoba, en 2010 el Negro Álvarez produjo un disco homenaje
en el que participaron Ramona Galarza, Antonio Tarragó Ros, Los 4 de Córdoba, Enrique
Llopis y Carlos di Fulvio.
Uno de los autores más lúcidos de la lírica correntina falleció en Córdoba, muy lejos del
terruño que le dio temprana inspiración, el 28 de octubre de 2016.
